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El Mesías es la obra más conocida de Haendel y la única del compositor en la que puede apreciarse una marcada influencia alemana.
La obra se compuso en Londres, en 1741, con una extraordinaria rapidez (tres semanas). La costumbre vincula esta obra a la Navidad, pero no hay que olvidar que esta oratoria no sólo trata del nacimiento de Jesús, sino de toda su vida.
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Es de noche y Amahl, un niño con una pierna coja que toca la flauta delante de la humilde cabaña donde vive con su madre, ve una estrella muy especial que atraviesa todo el firmamento. Éste cuenta a su madre lo que ha visto fuera. Su madre, acostumbrada a sus habituales
mentiras, se enfada. Pero aún se enfada más cuando Amahl le cuenta que tras la
puerta hay tres reyes que vienen |
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Su presentación en Londres fue polémica; los eclesiáticos se sintieron ofendidos por el hecho de que un tema sacro se representara en un teatro. La primera parte tiene por tema el Advenimiento y la Navidad. Se anuncia la venida de Cristo, por lo que nos encontramos con algunos momentos de exaltación marcados de una gran intensidad expresiva. La segunda parte ilustra la Pasión, la Resurrección y la Ascensión finalizando con el famoso "Aleluya". Así pues, la segunda parte, que había empezado en el dolor y la tristeza de la Pasión, se llena de júbilo con el "Aleluya" arropado por el coro, trompetas y timbales. En la tercera, se relata la victoria de Cristo ante la muerte, el juicio final y la palabra "Amen", que corona la obra.
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a visitarles. Los reyes entran y dicen a los
campesinos que han venido a encontrar al rey, mostrando los ricos regalos que
le han traído. Mientras la madre de Amahl está fuera reuniendo a los vecinos, él
pregunta a los reyes acerca de sus vidas. La madre regresa y los aldeanos entregan
sus regalos a los visitantes. Aquella noche la madre de Amahl es descubierta
robando un poco del oro que llevan los reyes para ayudar a su hijo. Estos ofrecen
su oro, ya que el rey que ellos buscan no necesitará nada excepto amor para
dirigir su reino, entonces ella lo rechaza. Amahl ofrece su trabajo como un regalo
más, cuando de repente descubre que puede andar.
Sale con los reyes para rendir homenaje al niño que le ha curado.
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